El Valle del Genal inicia la cosecha de castañas con menor producción pero buena calidad

La cooperativa Valle del Genal espera alcanzar unos 500.000 kilos esta campaña, marcada por las altas temperaturas y la incidencia de enfermedades y plagas

El Valle del Genal ha iniciado en los últimos días la campaña de recolección de la castaña con la recogida de las variedades más tempranas. Las previsiones apuntan a una producción inferior a la de la pasada temporada, aunque se espera que el fruto presente muy buena calidad y calibre.

Según ha explicado Cati Chicón, presidenta de la cooperativa de segundo grado Valle del Genal, que recibe castañas de productores de Pujerra y Jubrique, la cosecha será menor que la del año pasado.

En la campaña anterior, el conjunto del Valle del Genal superó el millón de kilos, mientras que la cooperativa registró alrededor de 700.000. Para este año, las previsiones más optimistas sitúan la recepción en torno a los 500.000 kilos.

A pesar del descenso respecto a 2025, las cifras previstas superarían ampliamente las de campañas anteriores especialmente negativas. En 2024 se recogieron 180.000 kilos y en 2023 apenas 72.000, una de las peores cosechas que se recuerdan. En una buena temporada, esta cooperativa puede llegar a alcanzar los dos millones de kilos.

Las altas temperaturas y las plagas reducen la cosecha

Las abundantes lluvias registradas durante el invierno y la primavera beneficiaron inicialmente a los castañares, pero la prolongación de las altas temperaturas durante septiembre ha perjudicado las expectativas de producción.

A ello se suma la incidencia de distintos problemas que afectan desde hace años a los castaños, como la tinta y el chancro y, especialmente, la avispilla del castaño. Esta plaga está teniendo una incidencia significativa en las zonas altas de Pujerra.

La campaña presenta además diferencias según los municipios y variedades. En Jubrique comenzó con la recogida de la variedad agosteña, mientras que en Pujerra se han iniciado los trabajos con las variedades gallega, portuguesa y Bétizac. Esta última presenta una mayor resistencia frente a la avispilla.

De los castañares a los mercados nacionales e internacionales

Una vez recogidas, las castañas son trasladadas por los productores a las cooperativas de primer grado de Pujerra y Jubrique, donde se realiza un primer precalibrado.

Posteriormente pasan a la cooperativa de segundo grado, donde se someten a un proceso de esterilización y calibrado por tamaños antes de introducirse en cámaras. Los operarios realizan después una selección manual para retirar los frutos que no presentan las condiciones adecuadas y finalmente se procede al envasado según las necesidades de los clientes.

La producción del Valle del Genal se comercializa tanto en España como en diferentes mercados europeos. Entre sus destinos figuran Italia, Suiza, Países Bajos, Portugal, Alemania, Francia y Reino Unido.

Las estimaciones apuntan a que aproximadamente la mitad de las castañas se comercializan en territorio nacional y el otro 50% se destina a la exportación.

La cooperativa tratará de defender el precio para los productores

Uno de los principales objetivos de la campaña será mantener unos precios que permitan garantizar la rentabilidad de los agricultores.

Cati Chicón ha señalado que desde la cooperativa se tratará de defender el precio de la castaña para que resulte lo más beneficioso posible para los productores. El sector considera especialmente importante evitar fuertes caídas como las registradas en otras ocasiones, ya que podrían provocar que los agricultores no llegasen siquiera a cubrir los gastos derivados de la recolección.

Casi 4.000 hectáreas de castañar en el Valle del Genal

El Valle del Genal cuenta con cerca de 4.000 hectáreas de castañar, cuya conservación se considera prioritaria por su relevancia medioambiental, paisajística y económica.

Numerosas familias de la comarca obtienen parte de sus ingresos de la castaña, por lo que el mantenimiento de estos cultivos constituye uno de los pilares de la economía local.

Además de su importancia productiva, los castañares contribuyen al mantenimiento de la población en los pequeños municipios del valle y desempeñan un papel destacado en la lucha contra la despoblación rural.

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