Repoblar el campo y recuperar el pastoreo, una estrategia frente a los incendios

Fundación Repoblación plantea crear un Fondo de Guardianes del Territorio que atraiga población estable al medio rural, rehabilite viviendas abandonadas y sostenga la gestión preventiva del monte.

La recuperación de cortijos abandonados, la llegada de nuevos residentes y la contratación de ganaderos locales podrían convertirse en nuevas herramientas para hacer frente a los grandes incendios forestales. Así lo sostiene la nota de análisis Cambio Climático, Incendios y Repoblación, elaborada por Fundación Repoblación.

El documento advierte de que el principal problema ya no es únicamente el número de incendios, sino su creciente intensidad, extensión y capacidad para superar los medios ordinarios de extinción. Según los datos recogidos en el informe, España registró en 2025 un total de 8.199 incendios, un 10,6% menos que la media de la última década. Sin embargo, ardieron 354.747 hectáreas forestales, un 235,89% más que esa misma media. Solo 63 grandes incendios concentraron el 87,42% de toda la superficie afectada.

Cambio climático, combustible y abandono rural

Fundación Repoblación identifica tres factores que se retroalimentan: el cambio climático, la acumulación de vegetación combustible y el abandono de los usos tradicionales del territorio.

Las temperaturas extremas, la baja humedad y el viento pueden provocar un fenómeno denominado “secado explosivo” o flash drying. Durante una ola de calor, hierbas, hojas y ramas pequeñas pueden perder su humedad en apenas 24 o 72 horas, aumentando considerablemente la velocidad de propagación del fuego.

A estas condiciones se suma la desaparición progresiva del pastoreo, la agricultura y los aprovechamientos forestales. La falta de actividad deja grandes cantidades de combustible acumulado y crea paisajes continuos y homogéneos por los que el incendio puede avanzar sin apenas obstáculos.

El análisis defiende, por ello, la recuperación de paisajes en mosaico, donde se alternen zonas de bosque, pastos, cultivos, huertas y espacios gestionados. Esta estructura crea discontinuidades en la vegetación y puede reducir la vulnerabilidad del territorio.

El modelo andaluz de pastoreo preventivo

Entre las experiencias analizadas aparece la Red de Áreas Pasto-Cortafuegos de Andalucía, conocida como RAPCA. Este programa utiliza ganado en pastoreo controlado para reducir la vegetación en montes públicos y áreas estratégicas.

La Administración contrata el servicio a explotaciones ganaderas existentes mediante acuerdos anuales y vincula los pagos a los resultados obtenidos. El modelo demuestra, según el estudio, que los ayuntamientos y las comunidades autónomas no necesitan disponer de rebaños propios para garantizar el mantenimiento preventivo del territorio.

El informe recomienda contratar prioritariamente a ganaderos locales, crear bolsas comarcales de pastoreo y recurrir a rebaños municipales únicamente cuando no exista oferta privada. El pastoreo reduce hierbas y matorral, conserva espacios abiertos, facilita la vigilancia cotidiana y genera actividad económica rural.

Nuevos habitantes como “guardianes del territorio”

La propuesta también pretende aprovechar el interés de personas que desean trasladarse al medio rural. De las consultas analizadas por Fundación Repoblación, 60 personas manifestaron su preferencia por vivir directamente en el campo en lugar de instalarse en un núcleo urbano.

De ellas, 51 mostraron interés por recuperar un cortijo, 53 aceptarían que sus terrenos fueran utilizados por rebaños preventivos y 48 estarían dispuestas a realizar aportaciones económicas para sostener el pastoreo y el mantenimiento del entorno.

Estos residentes no asumirían tareas de extinción. Sus obligaciones se limitarían a residir de manera efectiva, cumplir los planes de autoprotección, mantener una franja segura alrededor de la vivienda, facilitar el acceso del ganado y comunicar posibles incidencias.

Un fondo para rehabilitar patrimonio rural

Para organizar el proyecto, la fundación propone crear el Fondo de Guardianes del Territorio, un vehículo de inversión de impacto destinado a adquirir fincas o derechos de larga duración sobre cortijos y otras edificaciones rurales abandonadas.

Los inmuebles serían rehabilitados para destinarlos prioritariamente a residencia permanente. Paralelamente, el fondo financiaría planes de gestión de las tierras, contratos con ganaderos, mantenimiento de accesos, sistemas de autoprotección y comunidades energéticas rurales.

El modelo se inspira en los denominados Community Land Trusts, una fórmula que separa la propiedad del suelo de la utilización de las viviendas para proteger el patrimonio frente a la especulación y conservar su función social a largo plazo.

La propuesta contempla inicialmente dos proyectos piloto, uno en las comarcas de Zafra-Río Bodión y Sierra Suroeste, en Badajoz, y otro en el Ampurdán, en Girona. Cada piloto tendría una inversión máxima de dos millones de euros, rehabilitaría entre tres y cuatro inmuebles y permitiría alojar entre seis y doce familias.

El documento recomienda comenzar con estudios de viabilidad, priorizar siempre la rehabilitación frente a la nueva construcción dispersa, crear una reserva económica para el mantenimiento y medir resultados concretos como la reducción del combustible vegetal, la permanencia de los residentes y la actividad económica generada.

Fundación Repoblación reconoce que el planteamiento debe probarse y evaluarse antes de extenderse. Su tesis central es que un territorio habitado, planificado y gestionado puede ser más resiliente frente al fuego que un territorio abandonado. Por el momento, el informe no propone ningún proyecto piloto específico para Málaga o la Serranía de Ronda.

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