Faraján acondicionará el manantial ‘El Charco’ para su puesta en valor y uso en emergencias

El Ayuntamiento de Faraján llevará a cabo en próximas fechas el proyecto de acondicionamiento y puesta en valor del manantial ‘El Charco’, nacimiento del arroyo ‘Balastar’.

Según ha indicado el alcalde del municipio, Rogelio Barragán, la actuación contempla la reconstrucción de la caseta de captación y la naturalización del entorno del nacimiento, eliminando elementos artificiales para que este espacio quede plenamente integrado en el medioambiente.

El nacimiento de ‘El Charco’ se encuentra en desuso desde hace varias décadas, ya que el municipio se abastece de agua potable procedente de Sierra Bermeja durante la mayor parte del año y, cuando es necesario, el suministro llega desde la localidad vecina de Alpandeire.

Por ello, el principal objetivo de estos trabajos es que la captación de ‘El Charco’ quede plenamente operativa para su uso en caso de emergencia, ya sea para contribuir a sofocar un incendio forestal o para garantizar el abastecimiento domiciliario ante una eventual necesidad, recuperando además el valioso entorno natural en el que se ubica.

El proyecto contará con un presupuesto aproximado de 40.000 euros, financiado con recursos propios del Ayuntamiento de Faraján, y las obras serán ejecutadas por una empresa local.

Un enclave natural y patrimonial de gran valor

Con un caudal que no se agota en ninguna época del año —oscilando entre 10 y 100 litros por segundo—, las aguas del manantial de ‘El Charco’ se emplean para el riego de las numerosas parcelas que ocupan la plataforma travertínica de Faraján. El sistema está compuesto por una acequia principal y varios canalillos que distribuyen el agua entre los bancales donde los vecinos cultivan sus huertos y mantienen árboles frutales.

Además, en su camino hacia el río Genal, el agua salva los diques de travertino formando dos espectaculares cascadas de 20 y 22 metros de altura, conocidas como las Chorreras de Balastar, a las que se puede acceder a través de un sendero que parte desde el propio casco urbano.

En la zona aún se conservan acequias de canalización y distribución excavadas en la roca que datan de época musulmana, utilizadas por los antiguos pobladores del asentamiento árabe de ‘Balastar’ para aprovechar el abundante caudal del arroyo, lo que convierte este enclave en un espacio de gran valor natural, histórico y etnográfico para el municipio.

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